Un viaje a Japón marcado por la cultura, la hospitalidad y el compañerismo de IPA.
Durante 21 días he tenido la oportunidad de recorrer Japón en una experiencia que ha dejado una profunda huella, tanto a nivel personal como profesional. Han sido jornadas intensas, comenzando a las 5:30 de la mañana y alargándose hasta la medianoche, sin apenas notar el cansancio, con la sensación constante de estar redescubriendo cada día.
Desde el primer momento, me impresionó la capacidad de la cultura japonesa para transformar lo cotidiano en algo especial. El respeto, presente en cada gesto y en cada interacción, marca el ritmo de una sociedad donde la armonía y la convivencia entre tradiciones y creencias resultan admirables.
Recorrer sus calles ha sido una experiencia única. Incluso perderme – algo que en mi día a día podría generar estrés- se convirtió allí en un auténtico placer, permitiéndome descubrir rincones y vivir el país de una forma más auténtica.
La gastronomía ha sido otro de los grandes protagonistas del viaje. He tenido la oportunidad de saborear una amplia variedad de platos tradicionales, todos ellos con un nivel de calidad y detalle que convierten cada comida en una experiencia en sí misma.
Sin embargo, más allá de los paisajes, la cultura y la gastronomía, lo que ha hecho este viaje verdaderamente inolvidable ha sido el componente humano. En especial, quiero agradecer a los compañeros de la Policía Japonesa, miembros de la International Police Association (IPA): Shintaro y su mujer, Yoko, en Kamakura, y Kyoko, en Tokio, quienes, durante fechas tan señaladas como Navidad y Fin de Año, decidieron acompañarme y hacerme sentir parte de su entorno.
En todo momento estuvieron presentes, atentos y dispuestos, brindándome un apoyo constante que fue mucho más allá de cualquier protocolo. Gracias a ellos, nunca me sentí un extraño.
Esta experiencia me ha permitido comprobar que, pese a la distancia y a las diferencias en la forma de trabajar, compartimos valores esenciales como el compromiso, el honor y la vocación de servicio.Me llevo innumerables recuerdos, pero, sobre todo, una sensación clara: la de haber vivido un viaje de ensueño, marcado por la hospitalidad, el respeto y un compañerismo que trasciende fronteras, haciendo gala del lema de IPA: «Servo per amikeco».
Autor: Gonzalo H. Carratalá Cuartero.
Socio E-39048 IPA COMUNIDAD VALENCIANA





